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Todo lo que debes saber sobre la medicación para la ansiedad

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Tiempo de lectura: 8 minutos

Cuando la ansiedad se vuelve crónica o abrumadora, puede interferir significativamente con la vida diaria de quienes la padecen. Millones de personas en todo el mundo experimentan trastornos de ansiedad, que van desde el trastorno de ansiedad generalizada (TAG) hasta los ataques de pánico, la fobia social o el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC). Si bien la terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual (TCC), es a menudo la primera línea de tratamiento, en muchos casos, la medicación para la ansiedad se convierte en una herramienta crucial para manejar los síntomas y permitir que el individuo recupere el control de su vida.

Y es que la ayuda química puede resultar efectiva cuando se muestran síntomas de ansiedad graves y pánico. Por ello, en este artículo te vamos a contar con detalle todo lo que debes saber sobre la medicación para la ansiedad, pudiendo afrontarla, de esta manera, de la forma más segura posible.

Este artículo tiene como objetivo proporcionar una guía completa sobre los medicamentos utilizados para tratar la ansiedad, incluyendo los tipos de fármacos, sus mecanismos de acción, recomendaciones clave, posibles contraindicaciones y, fundamentalmente, la imperativa necesidad de un seguimiento profesional continuo. Solo te facilitaremos una guía, pero debes saber que ninguno de estos medicamentos para la ansiedad pueden tomarse sin supervisión.

La ansiedad y la necesidad de intervención médica

Sentir ansiedad es una experiencia humana normal, pues se trata de la forma en que nuestro cuerpo nos prepara para enfrentar una amenaza. Sin embargo, cuando esta respuesta se activa sin una razón aparente o se vuelve desproporcionada a la situación, debemos prestar atención y buscar atención profesional.

Los síntomas de la ansiedad pueden ser devastadores, desde síntomas emocionales que pasan por la preocupación excesiva, miedo intenso e irritabilidad, hasta síntomas físicos como palpitaciones, sudoración, temblores, dificultad para respirar, mareos, tensión muscular, problemas digestivos.

Cuando estos síntomas persisten, afectan las relaciones, el trabajo, el estudio o la calidad de vida en general, es hora de buscar ayuda. Un médico de atención primaria puede ser el primer contacto, pero un psiquiatra es el especialista más indicado para diagnosticar y manejar farmacológicamente los trastornos de ansiedad, a menudo trabajando en conjunto con un psicólogo. Los fármacos para la ansiedad solamente pueden ser administrados por un psiquiatra, y esto es lo primero que debes saber en caso de sufrirla y querer ponerte en tratamiento.

¿Cómo actúa la medicación para la ansiedad?

Nuestro cerebro es un mecanismo que funciona de manera correcta gracias a las neuronas, unas células en las que viaja la información necesaria para ejecutar todas nuestras acciones.

Para que dicha información viaje de una neurona a otrase necesita de los neurotransmisores, sustancias químicas liberadas por las neuronas y que se encargan de transportar esta información.

Este proceso es el que se ve alterado en un cuadro de ansiedad (con una menor cantidad de serotonina o dopamina, por ejemplo, afectando al estado de ánimo del paciente en cuestión). Por ello, es sobre los neurotransmisores donde actúa la medicación para la ansiedad, con la intención de regular su actividad y recuperar un proceso sináptico normal.

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Los principales tipos de medicación para la ansiedad

En esa búsqueda de la cura de la ansiedad aparecen los fármacos, en forma de ayuda química para poder superar mejor los síntomas de esta ansiedad, estrés y depresión. Los medicamentos para la ansiedad se dividen en varias clases, cada una con un mecanismo de acción distinto y un perfil de beneficios y riesgos que pueden ser clave a la hora de tomar una decisión de cuáles pastillas para la ansiedad tomar. Veamos cuáles son:

Antidepresivos

Aunque su nombre sugiere un uso principal en la depresión, los antidepresivos son la primera línea de tratamiento para la mayoría de los trastornos de ansiedad a largo plazo. Actúan regulando los neurotransmisores en el cerebro que afectan el estado de ánimo y la ansiedad.

Existen varios tipos de antidepresivos también. Los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS) suponen la principal opción a la hora de recurrir a la medicación para la ansiedad.

La serotonina es uno de los neurotransmisores más implicados en el estado de ansiedad, por lo que contar con fármacos que regulen su actividad puede suponer una buena vía para solventar este tipo de trastornos.

Dentro de este tipo de fármacos, se encuentran los siguientes compuestos: Fluvoxamina, Sertralina, Fluoxetina, Paroxetina,  Escitalopram  y Citalopram.

Como todo medicamento, pueden presentar algunos efectos adversos, donde los más usuales son la somnolencia, falta de apetito sexual e incremento de peso corporal. También suelen producir mareos, náuseas y dolores de cabeza durante las primeras tomas.

Se utilizan en el trastorno de ansiedad generalizada (TAG), trastorno de pánico, trastorno de ansiedad social (fobia social), trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), trastorno de estrés postraumático (TEPT). Siendo efectivos y generalmente bien tolerados a largo plazo sin causar dependencia significativa.

Una de sus desventajas es que pueden tardar de 2 a 4 semanas (a veces más) en mostrar efectos completos. Los efectos secundarios iniciales pueden incluir náuseas, diarrea, insomnio o nerviosismo, que suelen disminuir con el tiempo. La interrupción brusca puede causar síndrome de abstinencia

Un segundo grupo de antidepresivos utilizados como medicación para la ansiedad son los inhibidores de la Recaptación de Serotonina y Norepinefrina (IRSN). Algunos ejemplos comunes de este grupo son la Venlafaxina (Effexor), Duloxetina (Cymbalta), Desvenlafaxina (Pristiq).

Actúan aumentando los niveles de serotonina y norepinefrina, otro neurotransmisor que influye en el estado de alerta y la respuesta al estrés. Es por esto que es utilizado en diferentes tipos de ansiedad como el trastorno de ansiedad generalizada, trastorno de pánico y fobia social.

Pueden ser efectivos cuando los ISRS no lo son, o si hay dolor crónico concomitante que acompañe a la ansiedad. Sin embargo, similar a los ISRS en cuanto al tiempo de inicio de acción y los posibles efectos secundarios, aunque la abstinencia puede ser más pronunciada.

Otros antidepresivos utilizados como medicación para la ansiedad que no entran en estos grupos, son el Bupropión (Wellbutrin) y la Mirtazapina (Remeron).

Benzodiacepinas o ansiolíticos

En este tipo de medicación para la ansiedad, encontramos una opción tranquilizante que actúa de forma rápida sobre los síntomas de la ansiedad.  Y es que, en cuestión de minutos, los ansiolíticos reducen la sensación y la intensidad de dichos ataques de ansiedad y pánico.

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Medicamentos como Alprazolam (Xanax), Lorazepam (Ativan), Diazepam (Valium), Clonazepam (Klonopin). Aunque su uso se ha extendido considerablemente en cuadros de estrés y trastornos de ansiedad, presentan posibles efectos secundarios que deben tenerse en cuenta antes de comenzar con uno de estos tratamientos. Entre ellos, encontramos una posible adicción a los mismos, tolerancia excesiva, perdiendo su capacidad de hacer efecto, alteraciones en la memoria y somnolencia.

Su mecanismo de acción es potenciar la acción del GABA (ácido gamma-aminobutírico), un neurotransmisor que calma la actividad cerebral, produciendo un efecto sedante, hipnótico y ansiolítico. Con esto, se logra alivio a corto plazo de la ansiedad severa, ataques de pánico agudos, insomnio grave relacionado con la ansiedad.

Algunas desventajas están relacionadas con:

  • Potencial de dependencia física y psicológica: Su uso prolongado (más de unas pocas semanas) puede llevar a la tolerancia (necesidad de dosis más altas para el mismo efecto) y a un síndrome de abstinencia grave al suspenderlos.
  • Sedación y somnolencia: Pueden afectar la concentración, el juicio y la coordinación, siendo peligrosos al conducir o manejar maquinaria.
  • Efecto rebote: La ansiedad puede regresar con mayor intensidad al suspenderlos.
  • Interacciones: Potencian los efectos del alcohol y otros depresores del SNC.
  • Riesgo en ancianos: Mayor riesgo de caídas, confusión y problemas cognitivos.

Es por esto que su uso debe ser muy limitado en el tiempo (generalmente no más de 2-4 semanas) o solo para uso “cuando sea necesario” y bajo supervisión estricta del médico. A menudo, esta medicación para la ansiedad, se prescribe al inicio del tratamiento con un antidepresivo para manejar la ansiedad aguda mientras el antidepresivo comienza a hacer efecto.

Buspirona (Buspar)

La Buspirona (Buspar) es otro fármaco utilizado principalmente para el trastorno de ansiedad generalizada (TAG). Su mecanismo de acción es diferente al de las benzodiacepinas, actuando sobre los receptores de serotonina. La principal ventaja de la Buspirona es que no causa dependencia ni sedación significativa, lo que la convierte en una buena opción para pacientes que no pueden o no desean tomar benzodiacepinas. Sin embargo, no es efectiva para ataques de pánico agudos y tarda varias semanas en mostrar su efecto completo, similar a los antidepresivos. Se recomienda su uso a largo plazo para el manejo crónico del TAG.

Beta-Bloqueadores

Finalmente, los Beta-Bloqueadores, como Propranolol (Inderal) y Atenolol (Tenormin), actúan bloqueando los efectos de la adrenalina en el cuerpo, lo que ayuda a reducir los síntomas físicos de la ansiedad, como palpitaciones, temblores y sudoración. No tratan la ansiedad mental subyacente, sino sus manifestaciones físicas.

Son útiles para la ansiedad de rendimiento (miedo escénico, ansiedad ante exámenes o presentaciones) o para el manejo de taquicardia y temblores. Su principal ventaja es que actúan rápidamente sobre los síntomas físicos y no tienen potencial de dependencia. No obstante, están contraindicados en personas con asma, bradicardia severa o ciertos problemas cardíacos, y deben usarse “cuando sea necesario” para situaciones específicas.

¿Cuál es el mejor tratamiento para la ansiedad?

Estas son preguntas frecuentes y la respuesta es siempre la misma: no existe un “mejor” medicamento universal para la ansiedad. La elección del fármaco ideal es un proceso altamente individualizado que depende de múltiples factores, y que solo corresponde al médico realizar la valoración de cuál es la medicación para la ansiedad más adecuado en cada caso.

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Algunos de los factores que inciden a la hora de escoger la medicación para la ansiedad ideal, son:

  • El tipo específico de trastorno de ansiedad.
  • La gravedad de los síntomas.
  • La presencia de otras condiciones médicas (comorbilidades), como depresión o dolor crónico.
  • Otros medicamentos que el paciente esté tomando.
  • La edad del paciente.
  • La respuesta individual del paciente a diferentes fármacos.
  • El perfil de efectos secundarios y la tolerancia del paciente.

Hay que tomar en cuenta que lo que funciona excepcionalmente bien para una persona puede no ser efectivo o incluso causar efectos adversos en otra. Por ello, la evaluación y el seguimiento por parte de un psiquiatra son imprescindibles. No se recomienda el consumo de medicación para la ansiedad sin que haya sido recetada por el médico.

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Psicoterapia, el mejor tratamiento para la ansiedad

Aunque suele recurrirse a la medicación para la ansiedad, lo más recomendable es comenzar con una psicoterapia que pueda ayudarte a tratar todo tipo de cuadros de estrés, trastornos y ataques de pánico.

Como cada persona es un mundo, la forma en que puede afectar un trastorno de ansiedad a cada una también será diferente. Es por eso que la psicoterapia resulta una opción mucho más adecuada a la hora de tratarse ante uno de estos casos.

Aquí entrarán en juegos tratamientos como la Terapia Cognitiva, consistente en atacar al problema desde el punto de vista del paciente, es decir, buscando el origen en la interpretación que cada persona da a su problema y a la realidad que le rodea.

Por ello, antes de ingerir fármacos destinados a combatir la ansiedad, es muy aconsejable acudir a un especialista en la materia para que pueda aplicar y diseñar una de estas terapias a la situación de cada paciente, pudiendo evitar, en muchos casos, la ingesta de medicación para la ansiedad.

Acude siempre a los mejores profesionales

¿Crees que puedes estar sufriendo uno de estos trastornos de ansiedad? ¿Te produce preocupación el estado de estrés que sufre un familiar o amigo? En ese caso, la primera opción debe ser siempre acudir a un profesional en psicología que pueda realizar un óptimo diagnóstico de ansiedad.

En ocasiones, pacientes que sufren este tipo de trastornos se apresuran en lanzarse directamente a la medicación para la ansiedad, sin pararse a valorar que puede ser un paso evitable en un gran número de casos, solucionándose con una correcta psicoterapia.

Por ello, lo primordial es acudir a un profesional experimentado y debidamente formado que pueda diseñar la mejor solución para cada problema. Y entre estas opciones, encontrarás siempre a tu disposición a Psicología Nafría.

Contamos con terapias para niños, adolescentes, adultos y familias, con las que tratar síntomas de ansiedad, ataques de pánico, agresividad, problemas de comunicación, resolución de conflictos y problemas de adaptación.

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Contacta con nosotros y descubre toda la ayuda que podemos brindarte en este tipo de casos. Estaremos encantados de atenderte y proporcionarte el diagnóstico más adecuado para tu caso.

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Comentario Terapeuta

Patricia Nafría Vicente

Psicóloga sanitaria y Neuropsicóloga. Mente inquieta en formación continua.
Si te sientes identificado/a con mis artículos, no dudes en contactarnos.

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