

Sentir ansiedad en el trabajo es una experiencia dolorosa que afecta tanto a tu rendimiento profesional como a tu bienestar emocional y físico. Si experimentas una preocupación constante, opresión en el pecho o un miedo difuso al llegar a tu puesto, es fundamental saber “qué hacer si mi trabajo me genera ansiedad” para proteger tu salud mental.
En Psicología Nafría te ofrecemos un espacio seguro para comprender el origen de este malestar, aprender a gestionarlo con herramientas prácticas y recuperar, paso a paso, tu equilibrio emocional y tu tranquilidad laboral.
La ansiedad laboral no aparece por una falta de capacidad o por debilidad personal. Surge cuando las demandas de nuestro entorno profesional superan de forma prolongada los recursos psicológicos y emocionales de los que disponemos para hacerles frente.
Cuando la presión se vuelve crónica y no se gestiona a tiempo, este estado puede evolucionar hacia el burnout laboral o síndrome del trabajador quemado. Este problema se caracteriza por un agotamiento físico y mental extremo, una sensación profunda de ineficacia y un distanciamiento emocional o cinismo hacia las tareas cotidianas. Reconocer que la situación te ha desbordado es el primer paso necesario para comenzar a cuidarte sin sentirte juzgado.
La respuesta del cuerpo y de la mente ante el estrés sostenido se manifiesta a través de diferentes señales que conviene aprender a identificar. Los síntomas más habituales se dividen en tres áreas principales:
El burnout laboral no aparece de la noche a la mañana, es un proceso gradual que avanza de manera silenciosa si no se establecen límites de forma temprana. En la práctica clínica se diferencian cinco etapas claras:
Se inicia con una alta motivación, expectativas elevadas y una tendencia voluntaria a asumir más carga de trabajo de la habitual. Existe el deseo de demostrar valía, lo que a menudo lleva a descuidar los primeros momentos de descanso.
Las expectativas iniciales empiezan a chocar con la realidad laboral. Aparecen los primeros focos de ansiedad en el trabajo, acompañados de fatiga física, pequeños olvidos y la sensación de que el esfuerzo invertido no se corresponde con la recompensa o el reconocimiento obtenido.
La presión se vuelve constante y los mecanismos de afrontamiento habituales fallan. En este punto, la persona experimenta una notable irritabilidad, resentimiento hacia la organización, baja autoestima y síntomas físicos evidentes, como insomnio o problemas estomacales diarios.
El trabajador alcanza su límite físico y mental. Se instaura una actitud de desapego, apatía y cinismo hacia el empleo. Las tareas cotidianas se vuelven una carga insoportable y la sensación de ineficacia profesional es absoluta, lo que dificulta enormemente acudir a trabajar con normalidad.
Los síntomas del burnout se cronifican en la vida del individuo, afectando no solo a la esfera laboral, sino también a las relaciones familiares, sociales y a la salud general. La persona puede llegar a experimentar cuadros depresivos o trastornos de ansiedad complejos que requieren atención especializada.

La psicología científica, especialmente a través de la terapia cognitivo-conductual (TCC), aporta estrategias de gran utilidad para modificar los pensamientos disfuncionales y las conductas que perpetúan el malestar en el entorno corporativo.
La ansiedad suele alimentarse de pensamientos automáticos que nos autoexigen demasiado, , como “tengo que hacerlo todo perfecto” o “si cometo un error, me despedirán”. La reestructuración consiste en identificar estos sesgos, evaluar su veracidad y sustituirlos por enfoques más flexibles y realistas, entendiendo que el error forma parte de cualquier proceso de aprendizaje.
Cuando una tarea o reunión nos genera un miedo intenso, la tendencia natural es posponerla. Sin embargo, evitarla solo aumenta la ansiedad a largo plazo. La TCC propone afrontar estas situaciones de manera gradual, dividiendo los proyectos complejos en pequeños pasos manejables y exponiéndose a ellos de forma controlada.
Aprender a decir “no” o a comunicar que la carga asignada es inasumible de forma calmada y clara es indispensable. Establecer límites saludables con los superiores y compañeros reduce la sobrecarga de trabajo y ayuda a recuperar la sensación de control sobre el propio día a día.
Cuando la angustia empieza a crecer y notas que te desborda en mitad de la jornada laboral, aplicar técnicas de desactivación fisiológica te ayudará a frenar la escalada de los síntomas y a recuperar la calma poco a poco.
La regla 3-3-3 es una técnica de atención plena o mindfulness muy eficaz y discreta que se puede utilizar en mitad del espacio de trabajo para anclar la mente en el momento presente cuando los pensamientos ansiosos empiezan a desbordarte.
Para ponerla en práctica, sigue estos tres pasos con tranquilidad:
Este sencillo ejercicio consigue activar la corteza cerebral sensorial, disminuyendo de forma inmediata la activación de la amígdala, encargada de la respuesta de miedo y alerta ante la ansiedad laboral.

En ciertas ocasiones, a pesar de intentar aplicar pautas de gestión emocional, el malestar y el agotamiento se vuelven tan intensos que impiden por completo el desarrollo de la actividad profesional. Llegados a este punto, la ansiedad puede resultar incapacitante.
En España, la duración máxima inicial de una baja temporal por contingencias comunes (que incluye el estrés severo o la ansiedad) es de 365 días, prorrogable otros 180 días si el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) lo estima necesario para la recuperación.
Es fundamental aclarar que la concesión, el seguimiento y la duración de una baja laboral corresponden en exclusiva al médico facultativo, quien evalúa cada caso según su criterio profesional. Los psicólogos no tenemos la competencia legal para otorgar ni tramitar bajas médicas, ya que es un procedimiento estrictamente ajeno a nuestro servicio.
Nuestra labor se centra en ofrecerte el acompañamiento psicoterapéutico necesario para ayudarte a entender lo que está ocurriendo y aprender a manejar lo que estás viviendo. La terapia es un espacio seguro para recuperar poco a poco el equilibrio emocional, funcionando de forma totalmente independiente a las decisiones de los servicios médicos de salud.
Solicitar una baja médica no debe interpretarse como un fracaso personal o laboral, sino como una decisión terapéutica responsable para proteger tu integridad física y mental. Este periodo de tiempo ofrece la distancia necesaria para rebajar de forma drástica los estímulos estresantes y centrar todos tus esfuerzos en tu autocuidado y recuperación.
Abordar la ansiedad en el trabajo o el burnout laboral de manera individual puede resultar muy complejo y solitario. En Psicología Nafría, entendemos que cada entorno profesional y cada estructura personal son únicos, por lo que adaptamos el proceso psicoterapéutico a tus necesidades específicas.
A través de sesiones individuales, te ofrecemos un espacio confidencial y cálido, totalmente libre de juicios, donde podrás:
Si sientes que el entorno profesional está afectando de forma seria a tu calidad de vida y deseas aprender a manejar lo que estás viviendo, te invitamos a dar el paso. En Psicología Nafría podemos acompañarte a recuperar el equilibrio emocional y el bienestar que necesitas para avanzar a tu propio ritmo.
Puedes solicitar una primera consulta para valorar tu caso y explicarte cómo podemos ayudarte.

Patricia Nafría Vicente
Psicóloga sanitaria y Neuropsicóloga. Mente inquieta en formación continua.
Si te sientes identificado/a con mis artículos, no dudes en contactarnos.
1 Comment
Os adrezco el compartir con todos nosotros toda esta amena información. Con estos granitos de arena hacemos màs grande la montaña Internet. Enhorabuena por este blog.
Saludos